miércoles, 6 de mayo de 2015





Científicos

 Científicos lograron dar vida a un elefante moderno injertado con genes de mamut

Científicos estadounidenses, que trasplantaron genes de un mamut en un elefante moderno, revelaron que las células paquidermas funcionan exitosamente.
Los científicos de la Universidad de Harvard, en los Estados Unidos, han dado un nuevo y exitoso paso hacia la posibilidad de revivir a los antiguos mamuts, al haber insertado secuencias de ADN de la prehistórica especie en el genoma de un elefante actual.
Para ello, primeramente, los biólogos lograron aislar los genes responsables de los rasgos característicos del mamut, como el pelaje largo y el tamaño de las orejas, entre otros. Luego, gracias a una innovadora técnica denominada CRISPR, introdujeron estos genes en las células del pariente vivo más próximo, un elefante asiático. "Ahora tenemos células del elefante funcionando correctamente con ADN de un mamut", señaló uno de los responsables del proyecto.
Se trata de un primer paso, fundamental, hacia la posible recreación de los mamuts, lo que, seguramente, despertará entre la comunidad científica una álgida polémica en torno a cuestiones éticas. Sin embargo, este tipo de estudios es al mismo tiempo urgente y necesario, si se considera que los elefantes, tanto asiáticos como africanos, están en grave peligro de extinción.

 Ian Wilmut, investigador responsable de la clonación de la oveja Dolly, declaró recientemente que con el desarrollo de nuevas técnicas de clonación, pronto podremos ver mamuts caminando por nuestro planeta. Algunas investigaciones en  Irán están cerca de alcanzar esas nuevas técnicas.
La tecnología CRISPR/Cas9 es una herramienta molecular utilizada para “editar” o “corregir” el genoma de cualquier célula. Eso incluye, claro está, a las células humanas. Sería algo así como unas tijeras moleculares que son capaces de cortar cualquier molécula de ADN haciéndolo además de una manera muy precisa y totalmente controlada.  Esa capacidad de cortar el ADN es lo que permite modificar su secuencia, eliminando o insertando nuevo ADN.
Las siglas CRISPR/Cas9 provienen de Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats, en español “Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas y Regularmente interespaciadas.” La segunda es el nombre de una serie de proteínas, principalmente unas nucleasas, que las llamaron así por CRISPR associated system (es decir: “sistema asociado a CRISPR”).


                     

Descubren la manera de predecir terremotos

Un grupo de científicos logró registrar el cambio de comportamiento de los animales salvajes antes de un terremoto, y descubrió a qué fenómeno está ligado. Se trata de un importante aumento de iones en el aire del área afectada, cuyo registro permitiría perfeccionar la predicción del riesgo sísmico a corto plazo. Analizando los registros de cámaras localizadas en el Parque Nacional Yanachaga, en Perú, se observó que, 23 días antes del terremoto de 7,0 grados Richter que tuvo lugar en 2011, se redujo de manera dramática el número de avistamientos de animales, reduciéndose de unos 23, promedio habitual, a menos de cinco. Este proceso fue profundizándose, a punto tal de que en cinco de los siete días anteriores al terremoto no se registraron movimientos de los animales, algo completamente extraordinario. Si bien esta reacción de los animales salvajes ante la inminencia de una catástrofe natural ha sido mencionado muchas veces, esta es la primera que se la vincula a un fenómeno complementario preciso: dos semanas antes del sismo, comenzaron las perturbaciones en la ionosfera, por encima de la zona que rodea el epicentro. Ocho días antes, se registró una fluctuación de iones muy grande que coincidió con la drástica disminución de la cantidad de animales. La idea es que ambas anomalías se deben a la misma causa: la actividad sísmica que causa una acumulación de tensión en la corteza terrestre, lo que lleva a la ionización masiva del aire; y esto produciría efectos secundarios desagradables en animales, como un aumento en los niveles de serotonina en el torrente sanguíneo, que puede conducir a síntomas tales como inquietud, agitación, hiperactividad y confusión. Es decir, aquella inquietud animal que precede a las catástrofes, ahora explicada y entonces posible de ser prevista por la ciencia.
FUENTE: La Gran Época
   


                     
             


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